caracola
es un gasterópodo muy abundante en nuestros fondos. El submarinista podrá encontrarlo desde muy poca profundidad sobre fondos rocosos y mixtos infralitorales.
La concha es fusiforme, barriguda y robusta, alcanzando unos 8 cm de longitud. Puede estar recubierta de organismos que impiden ver su coloración blanco-grisácea con bandas espirales pardo-violáceas. Son evidentes sus varicosidades nodosas, tubérculos o incluso pequeñas espinas.
El canal sifonal es corto y curvado hacia el dorso. En el interior de la última vuelta se pueden reconocer unas bandas pardo-violáceas.
El opérculo que tapa la abertura de la concha es córneo.Es un depredador activo y así es posible observarlo atacando otros gasterópodos y algunos bivalvos, así como alimentándose de animales muertos.
Se le puede hallar en los mercados y, como miembro de la familia de los murícidos, se había utilizado en la antigüedad para obtener el valiosísimo pigmento púrpura.
Su distribución abarca el Mediterráneo y Atlántico próximo al Estrecho de Gibraltar.Es un bivalvo que vive normalmente enterrada en la arena poco pedregosa de la zona intermareal. Se entierra en la arena o el lodo por medio de un pie musculoso en forma de hacha. Su concha está formada por dos valvas iguales, unidas por un ligamento que posibilita su apertura y cierre. Las almejas consiguen su alimento por filtración del agua del mar ingerida por su sifón, que les permite vivir enterradas a una profundidad de 15 a 30 cm., pudiendo soportar perfectamente las bajamares.
Los sexos suelen estar separados y su fecundación es externa. El crecimiento está en función de la temperatura, salinidad y abundancia de alimento, soportando temperaturas entre los 5º / 30º C., además de soportar bien los cambios de salinidad.
